Julia al borde la cama

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Cada mañana se asoma con su clan de rizos por el borde de la cama para despertarnos. A veces se enrolla con nosotros y a veces corre intempestivamente sobre un enunciado que con dificultad va pronunciando hacia la dirección de los juguetes. No hay artificio en lo que hace, pero tampoco parece muy real que digamos en esa figura a escala aniñada. “Soy chiquita, soy grande”, suele decir con entonaciones casi idénticas, como si fuesen los extremos de las dos cosas que en la vida más se parecen. Entonces lo que hoy ocurre no es lo que habíamos pensado, no es cierto lo que entre la gente se dice y nada es lo que parece. Solamente Julia asomándose por el borde de la cama.

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